LA HOJA QUE CURA, CUIDA Y PROTEGE
El neem (Azadirachta indica) no es una planta cualquiera. En la India se le conoce como "la farmacia del pueblo" o "el árbol milagroso", y con razón. Sus hojas concentran un arsenal natural: son antibacterianas, antioxidantes y antiinflamatorias. Esto significa que una sola hoja puede ayudarte con el acné, la caspa, la inflamación de las encías e incluso ahuyentar a los mosquitos sin necesidad de productos químicos agresivos. Pero ojo: no todo en el neem es suave. Su sabor es terriblemente amargo y su consumo interno no es ninguna broma. Tomarlo sin control puede causar vómitos, diarrea o afectar al hígado y los riñones. Por eso, aquí te ofrezco recetas exclusivamente para uso tópico y bucal, que son las más seguras, y una infusión muy controlada solo si sabes lo que haces.
Preparación: Triturar las hojas con un mortero hasta obtener un polvo grueso. Añadir agua gota a gota y la miel hasta formar una pasta espesa.
Aplicación: Aplicar directamente sobre granos, eccema o placas de psoriasis. Dejar actuar durante 20 minutos. Retirar con agua tibia. Usar cada dos días. No aplicar sobre heridas abiertas.
Receta 2: Enjuague bucal de neem (para encías y caries)
Ingredientes: 10 hojas frescas de neem (o 1 cucharada de hojas secas), 1 taza de agua, 1 pizca de sal.
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